martes, 22 de noviembre de 2011

GEORGE HARRISON, por méritos propios.



“La música siempre ha poseído una cualidad trascendental en tanto que llega a partes de ti que creías inaccesibles”. George Harrison (1943-2001)


Esta frase creo que define mejor que nada la apreciación que tenía George Harrison de la música. Nunca le gustó la etiqueta de “beatle”. Como a sus compañeros, la fama y el éxito le pilló por sorpresa y cada uno lo llevó a su manera y George, de carácter tímido y siendo el benjamín del grupo no llegó a disfrutar de la beatlemania. Ante todo se sentía músico y bien le había costado esfuerzos y sufrimientos con 13 años sacar acordes en la guitarra e inventarse solos. Siempre dijo – al igual que John Lennon – que la mejor etapa de los Beatles fue Hamburgo, sin ser famosos todavía, y donde tocaban 7 u 8 horas seguidas aprendiendo todo tipo de repertorio mientras se curtían como músicos. Precisamente una de las grandezas de los Beatles es que en realidad estaban abiertos a todo tipo de músicas, algo que se refleja en su producción musical que a la par tiene un sello único; el saber aglutinar las influencias de todo tipo en un estilo propio hace ser más grande al artista. Luego la beatlemania amortiguó la faceta verdadera de los músicos y aunque posteriormente abandonaron las giras y se sumergieron a realizar grandes discos de estudio, con sus experimentaciones por medio y una enorme evolución musical, George seguía siendo el pequeño del grupo y, a la postre, seguía en medio de dos gigantes como Lennon – McCartney…y aún así sobrevivió. Eso ya es meritorio.
Ahora, echando la vista atrás, podemos llegar a apreciar a un George Harrison por sus méritos propios. A pesar de que el hecho de haber pertenecido a la banda más influyente de la música popular del siglo XX pueda hacer difícil valorar la individualidad musical de Harrison, este mismo hecho a su vez refleja también unos méritos propios a través de su propio carácter y su particular forma de apreciar la música, lo que hace que podamos valorar su trayectoria musical. Sí, tenía una particular forma de tocar la guitarra con su técnica slide que desarrolló en la última etapa con The Beatles y de gran presencia en toda su carrera en solitario, gran mérito y que ha tenido el reconocimiento por parte de compañeros como Eric Clapton y Jeff Lyne quienes lo consideran como el mejor guitarrista slide de todos los tiempos. Su voz – sin considerarse cantante, como su compañero John Lennon – podía apreciarse como una extensión de su guitarra (que mejor muestra que “While my guitar gently weeps”).

Pero yo destacaría en George dos puntos de inflexión en su camino. Uno, el gran acierto de introducir en el grupo su peculiar forma de experimentación musical  a través del Sitar, y por extensión a la música pop. Llegando a él de una manera más espiritual y personal, aunque por casualidad, como muchas cosas que encontramos en el camino y que nos cautivan, para él, el descubrimiento de la música hindú relacionada con la mística oriental fue más algo espiritual que musical; fue su particular vía de escape a la locura beatle y una reafirmación de su universo musical. Buena muestra de ello fue como esa primera “experimentación” de introducir el sitar en una canción pop –folk como “Norwegian Wood” derivó a canciones de autoría propia como “The inner light” con un sentido más espiritual que musical, pues de aquella mantuvo una breve correspondencia con el escritor y traductor mallorquín Joan Mascaró que tradujo los textos sagrados hinduistas Bhagavad Gita y Upanishad y que influyó en la composición del tema.

Otro gran momento de Harrison y mérito a tener en cuenta fue el hecho de ser el primer organizador de un concierto benéfico del que hablaré en mi próximo post.





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